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La XXXVI Olimpiada de Ajedrez convirtió en 2004 a Calvià en una ciudad ajedrecista y cosmopolita, una ciudad cuyo nombre forma parte ya del lenguaje diario de millones de ajedrecistas:

-        ¿Qué te parece esta variante de la Caro-Kann?

-         Las negras están bien ¿no has visto Morozevich-Ivanchuk, Calvià 2004?

-         Por cierto, jugarás en Calvià este año.....

    Calvià mantiene la ciudadanía ajedrecística y empieza a disfrutar de su propia historia  en 2005 con el II Festival Internacional de Ajedrez, que este  año, ya sin el manto olímpico, se ha desarrollado del 21 de octubre al 6 de noviembre en el Polideportivo Municipal de Magaluf.

  Ajedrez para todos es el lema con que el Municipio de Calvià desarrolla una intensa campaña de popularización del ajedrez en colegios, clubes, playas y espacios de ocio de todo tipo, esta campaña tiene como vértice el Festival de Ajedrez  donde el  Ajedrez para todos es a todas horas.

    Una apuesta para el futuro, así titula la revista Jaque -decana de la prensa especializada- su número de diciembre de 2005. Y es que Calvià es ya un lugar de referencia en el ámbito del ajedrez internacional. Que ello ha supuesto una indiscutible promoción de Calvià como destino turístico especializado, nos lo muestran los amplísimos reportajes dedicados en algunas de las más populares webs de ajedrez como la rusa Chess Projects , y también el espacio dedicado con todo cariño en páginas de pequeños clubes como este de los ajedrecistas daneses que nos han visitado este año Hillerods Klub

   El ajedrecista es viajero, y siempre está dispuesto a dedicar varias semanas al año a la práctica de un deporte que no conoce limitaciones de edad y al que el aficionado dedicará sus vacaciones durante toda la vida; muchos incluso sueñan con una jubilación que les permita trotar por el mundo de las 64 casillas todos los días del año. Estos ajedrecistas viajeros se relacionan con gentes de muchos lugares y recomiendan aquellos destinos donde han disfrutado de la practica de su deporte, convirtiéndose así en embajadores de larga duración de una causa que consideran justa: allí donde se respeta el ajedrez merece la pena ir.

   Calvià ha  apostado fuerte por el ajedrez y los ajedrecistas de todo el mundo, los que han estado en la XXXVI Olimpiada, los que han acudido a competir acompañados de su familia a los diferentes torneos del Calvia Chess Festival, los que han seguido por Internet las partidas -algunas incluidas para siempre en la historia de ajedrez- o los que simplemente han escuchado con sana envidia los relatos de los que nos han visitado, todos ellos, sabrán darle la razón a Calvià por su apuesta por unas gentes fieles y entusiastas que siempre estarán dispuestas a volver allí donde han vivido las emociones de una afición que en no pocos casos da sentido a sus vidas.